Antes de hacer clic en cualquier enlace
Observá el dominio completo, el tono del mensaje y la urgencia que intenta transmitir. Un organismo serio no debería pedirte que envíes una clave completa por chat ni que confirmes datos personales de manera apresurada. Si recibís un enlace inesperado por mensaje de texto o correo electrónico, lo más seguro es escribir la dirección de la página de forma manual en el navegador en lugar de tocar directamente sobre el enlace recibido.

Si algo salió mal
Cambiá la clave desde el sitio oficial correspondiente, cerrá las sesiones abiertas en otros dispositivos y contactá al organismo o servicio involucrado para informar la situación. Conservá capturas de pantalla como respaldo, pero evitá reenviarlas de manera pública en redes sociales, ya que pueden contener datos personales. Actuar con rapidez ayuda a reducir el impacto, pero es importante no tomar decisiones apresuradas bajo presión o amenazas percibidas.
Diferencia entre un problema menor y uno urgente
No toda situación incómoda es una emergencia de seguridad: recibir un correo publicitario molesto no es lo mismo que confirmar que alguien accedió sin autorización a una cuenta importante. Distinguir el nivel de gravedad ayuda a decidir si conviene simplemente bloquear un remitente o si es necesario cambiar claves y avisar a otras personas involucradas. Cuando exista duda razonable sobre el alcance de un incidente, conviene tratarlo con el mismo cuidado que una situación urgente hasta confirmar lo contrario.
